
Comunicados
La crisis fomenta la venta de soluciones de ERP
Los sistemas de planificación de los recursos empresariales, más conocidos por su acrónimo ERP, gozan de excelente salud en España.
Será que el momento obliga a mejorar la competencia de las empresas, pero lo cierto es que según recientes estudios, el mercado del ERP ha tenido un notable incremento en el último periodo. Y el complicado panorama económico, lejos de reducir esta tendencia parece incrementarla.
Prácticamente todos los vendedores pueden presumir de un buen crecimiento a lo largo del último año, lo que demuestra que hay una importante necesidad de este tipo de soluciones. La gestión de la información en una empresa, sea cual sea su tamaño, se ha convertido en un aspecto esencial que ayuda a llevar un control global de la misma y reunir los que anteriormente eran islas de información. Un sistema necesario para responder con rapidez a las situaciones cambiantes que debe afrontar la empresa, e incluso anticiparse, de manera que se logre la mayor eficacia con el mínimo costo y esfuerzo. Es decir, lograr la mejor competitividad en mercados cada vez más globales, complejos y difíciles.
Más conocidas por su etiqueta de ERP (Enterprise Resource Planning o sistemas de planificación de los recursos empresariales, que por su equivalente en español, como SIGE, Soluciones Integrales de Gestión Empresarial, lo cierto es que nos referimos a un mercado que se trata como un todo, pero que realmente contiene tres segmentos bien diferenciados, con necesidades distintas y donde la presencia de unos y otras fabricantes tiene una importancia bien diferente. Ciertamente las grandes cuentas, empresas con más de 1000 empleados, tienen un funcionamiento y necesidades que poco tienen que ver con las medianas empresas (más de 250 empleados) y, sobre todo con la pequeña empresa (entre 10 y 150 empleados) que forma una importante parte del tejido empresarial en nuestro país.
Según datos de la consultora IDC, en España se está atravesando un importante proceso de transformación en el mercado del ERP, agudizado además por la crisis económica. Esto hace que el foco se haya trasladado no sólo al ahorro de costos, sino que también se hayan realzado otros valores, como la rapidez de la instalación, o los nuevos sistemas de pago por servicio que aportan un costo fijo y conocido a las empresas. Como es habitual, el costo de adquisición es un factor importante a valorar, pero, todavía más, la relación entre el dinero invertido y el retorno del mismo. Para los tiempos en que la competencia aprieta, un punto importante es lograr que el ERP ayude a minimizar costos, gracias al control global de las operaciones de la compañía. Pero la rapidez de los cambios en el mercado se traduce también en que se necesitan implementaciones cortas, así como una adecuada flexibilidad para adaptarse a cualquier eventual cambio.
Por ello, los proveedores necesitan ofrecer soluciones que resulten modulares, para ajustarse a todo tipo de necesidades y hacerlas crecer según se necesite sin que ello involucre cambios radicales en la parte ya implementada. Otro punto que las empresas valoran es la adecuación de las soluciones a estándares abiertos, así como a las arquitecturas orientadas a servicios. El mayor empleo de Internet como medio de comunicación con proveedores y clientes también redunda en mayor eficacia y en ahorro de costos. Las soluciones que mejor aprovechan este tipo de enfoque también son más susceptibles de ser externalizadas o contratadas en modo de pago por servicio, ahorrando así en recursos internos. Con ello las empresas pueden concentrarse en su negocio y prescindir de atención a los sistemas informáticos que lo soportan.
La principal batalla en el mercado ERP se da en el sector intermedio, el de la PYME, que es el menos informatizado a este nivel y, sobre todo porque allí abunda, al menos hasta ahora, la solución a medida en una proporción importante. Los múltiples cambios que imponen las nuevas normas, como los recientes cambios en el plan contable o las normativas de tratamiento de datos confidenciales, obligan a muchas empresas a buscar soluciones más estandarizadas y menos dependientes. Por ello en este segmento han entrado todos los contendientes, con mayor o menor fortuna, ya que se trata del mercado más dinámico y que resulta siempre con mayor potencial de crecimiento.
Junto a ello, los grandes fabricantes acuden a los implementadores y desarrolladores para lograr combinar el producto genérico y todo terreno con las necesites concretas de cada empresa en sector y rama. La verticalización del ERP permite que las empresas obtengan un sistema que se adapte a sus necesidades concretas y les permiten ganar control sobre sus activos más primordiales, al tiempo que resolver otros temas no menos importantes.
Otro punto donde las grandes firmas han acudido para crecer o fortalecerse es el nivel local, realizando acuerdos con proveedores cuyo ámbito de actuación geográfico no está muy extendido, pero donde cuentan con un sólido prestigio y actúan con eficacia aprovechando el boca a boca de sus precedentes instalaciones. El conocimiento próximo de los clientes sigue actuando de forma importante incluso en estos tiempos de mercados globales. Al final, las empresas quieren poner una cara conocida al producto que debe soportar las operaciones de su empresa, y no simplemente un gran nombre.
Fuente: IDC
